miércoles, 29 de abril de 2009

CRECIMIENTO INTERIOR Y MEDICAMENTOS.


Vivimos en los tiempos del “quiero esto y lo quiero ahora…” Cualquier contratiempo que tengamos respecto a la salud, un dolor de cabeza, un resfriado… tiene fácil solución gracias a los medicamentos. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de trastorno depresivo o existencial, la tendencia más habitual es hacer uso de los antidepresivos. Es mucho más fácil y nos quita de complicaciones, así no nos hace falta preocuparnos de nuestras desdichas interiores que se disipan bajo el falso bienestar producido por los antidepresivos. Pero, ¿la ingesta del medicamento terminará realmente con el conflicto? ¿Tratará también las causas que generan el malestar? O lo que considero más importante ¿nos ayudará a nosotros a abordar mejor estas causas? ¿Y los efectos secundarios?, y no me refiero a los que vienen en el prospecto, sino al efecto que pueda tener en nuestra relación con nuestra esencia, una gran maestra me comentó una vez que contribuyen a la separación.

Parece que en la actualidad está prohibido sufrir, cualquier desasosiego o conflicto interior debe ser atajado con rapidez y tomamos lo que sea por sentirnos bien, para “dormirnos otra vez” aunque en muchas ocasiones al terminar el tratamiento surja el conflicto de nuevo.

En la antigüedad, más concretamente en la época de los grandes filósofos, cualquier conflicto de este tipo era una oportunidad de auto-cuestionamiento, de búsqueda de respuestas, lo que conocemos hoy en día como depresión era considerado el camino abrupto hacia la autorrealización. Una señal de alerta del alma. La necesidad de romper las cadenas para liberarse. Hoy en día la depresión es un engorro, para que nos vamos a engañar, a nadie le gusta sufrir, bien lo sabe la industria farmacéutica.

Si leemos a Platón o a Ortega y Gasset, descubriremos que nuestros problemas realmente son comunes a la mayoría de los seres humanos, y que en todas las épocas muchos han tratado de resolverlos a través de la espiritualidad, la meditación y la reflexión. La misma ciencia hoy en día ha descubierto esta relación entre la práctica espiritual y el bienestar interior:
Según las investigaciones realizadas sobre este tema por la Universidad de Duke, en Carolina del norte, La experiencia espiritual puede ser una excelente ayuda si se tiene un estado de ánimo bajo o se padece un dolor crónico. La investigación revela que las personas que tienen un rico mundo interior y se ocupan de él sienten el deseo de acercarse a la espiritualidad y son más propensos a mostrar un buen estado de ánimo, además de que manejan mejor sus emociones y sus relaciones sociales. Incluso las personas que padecen dolores crónicos controlan mejor el dolor con estrategias espirituales y son menos propensas a sufrirlos.

Otro estudio que me gustaría mencionar es el del profesor Willem Kuyken, director de un estudio publicado en ‘Journal of Consulting and Clinical Psychology’.

Y cito textualmente: “Con la meditación, los pacientes se centran en su existencia presente, en lugar de obsesionarse con el pasado y el futuro”, […] los antidepresivos ‘funcionan mientras se toman y son muy eficaces a la hora de reducir los síntomas de la depresión’, pero ‘cuando la gente deja de tomarlos se es extremadamente vulnerable’.a una eventual recaída’


Resulta, en este punto, muy reveladora la teoría de Maslow sobre el “despertar”:


Según Abraham Maslow hay dos tipos de "apertura " espiritual: Una es, por ejemplo, Cuando experimentamos depresión, frustración y desaliento, un estado de crisis donde no vemos ninguna salida y estamos a punto del suicidio, cuando algo sucede súbitamente, entendemos con claridad y trascendemos la crisis, como una especie de muerte del ego. La otra se refiere a cuando nos encontramos en un lugar paradisiaco en plena naturaleza, o en un lugar histórico de gran envergadura y belleza, o escuchando una sinfonía que nos hace estremecer, entonces experimentamos una súbita unión con el todo.

Por último me gustaría mencionar que con estas reflexiones y citas no pretendo censurar el uso de los antidepresivos, ya que no hace falta ser médico para entender que podrían resultar necesarios para tratar determinados síntomas, y que según el tipo de persona pueden ser más o menos adecuados, entiendo lo que es el sufrimiento porque, como todos, lo he experimentado. Mi intención es la recordar que existen otras alternativas; Son muchos los caminos que llevan a la felicidad y es misión de cada uno de nosotros encontrar el que de verdad nos ayuda. Nada ni nadie puede resolver nuestros conflictos. Todo lo que se nos brinda debemos considerarlo una ayuda, pero nunca la panacea universal que nos curará de todo. Para salir de nuestras “trifulcas” mentales lo mejor que podemos hacer es emprender la búsqueda hacia nuestro interior
.


Aunque en este post intento mostrar mis propias reflexiones, me he apoyado en fragmentos de estudios de terceras personas, si alguien se siente plagiado no tiene más que hacérmelo saber y lo suprimiré inmediatamente. Mi intención es simple y llanamente la de compartir puntos de vista.

1 comentarios:

Retroalimentacion del Ser dijo...

Me gustó mucho el artículo, y creo que hoy se dan "muy fácil " estos medicamentos ya que sostienen una industria a su alrededor, en algunos casos pueden ser necesarios, pero aunque no soy médico tengo mis dudas, a mi alrededor nadie se compuso con antidepresivos, al contrario padecieron sus efectos secundarios. Prefiero otras vias mas sanas, terapia psicologica, espiritual...
Gracias por visitarme un abrazo

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